TRAYECTORIA


Marcela de Laferrère nació en Buenos Aires, en 1950.



Cursó sus estudios secundarios en el Michael Ham Memorial College, de donde egresó como Bachiller Bilingüe en Ciencias y Letras.



Recibió formación pedagógica para la enseñanza del inglés en la representación local de la B.B.C. de Londres, donde luego se desempeñó como profesora.

Paralelamente, cursó la carrera de Antropología en la U.B.A, actividades que abandonó cuando fue seleccionada para formar parte del elenco de la producción local de la comedia musical Hair, en la que trabajó tres temporadas. ( 1971-1973). Para este trabajo recibió entrenamiento actoral de Fred Reinglass (U.S.A) y Marilú Marini.



En la puesta de Hair en Uruguay ( 1973), se desempeñó como coreógrafa.



Entre 1971 y 1974 estudió canto con Alexia Pratt Gay, y danza clásica y contemporánea en el estudio de Olga Ferri.



Entre 1976 y 1979 coordinó el grupo cooperativo de cine Microcosmos, productor y realizador de corto metrajes en formato super8. Los cortos participaron en diversas muestras de UNCIPAR (Unión de Cineastas de Paso Reducido), recibiendo un premio por "Sin Principio ni Final Visibles".



Entre 1980 y 1987 retomó la docencia, coordinando el taller de teatro del Colegio Siglo XXI, y un taller de teatro para adultos en San Isidro y Don Torcuato.



Paralelamente se abocó al acompañamiento y estimulación de su hijo Orión, quien había recibido el diagnóstico de autismo. Como el tema era poco conocido y pobremente abordado por los especialistas locales, pidió el asesoramiento del psicólogo español Angel Riviere, especialista mundialmente reconocido en Psicología Cognitiva, y se dedicó a aplicar sus directivas. Gracias al apoyo recibido por la Lic. Irene Teichner, su nana Adela, el papá, Claudio, y la Escuela Melodía, de la que fue el primer alumno, actualmente Orión ha alcanzado un alto grado de comunicación y desarrollo intelectual y afectivo.



Entre 1986 y 1990 cursó la carrera de Psicología Social en el Centro Médico Psicológico de Bs. As. (Centro Oro), dirigido por el Dr. Octavio Fernandez Mouján, egresando como Psicóloga Social. Al mismo tiempo recibió cuatro años de formación teórico-práctica como terapeuta en el Centro Gestático de Buenos Aires, dirigido por la Lic. Marcela Mayol de Miguens.



Entre 1993 y 1995 cursó un post grado de Actualización en Psicoanálisis dictado por la U.B.A en la Asociación Médica Argentina.



Entre 1995 y 1996 realizó seminarios de formación en Terapia Familiar Sistémica, en A.S.I.B.A y el C.E.F.Y.P.



Desde 1991 ejerce su actividad como terapeuta gestáltica y terapeuta familiar. Coordina talleres gratuitos y ofrece ciclos de charlas sobre temas vinculares. Ha participado como ayudante de coordinación en talleres de Respiración Holotrópica. ( Técnica de Stan Groff).



Paralelamente, ha realizado trabajos de dirección teatral, poniendo en escena “Mujeres de Shakespeare”, en el Teatro Victoria Ocampo, “Papá Querido” y “El Acompañamiento”, en el Centro Cultural El Ärbol , de San Isidro, y el Hindú Club.



En 1999/00 participó del taller literario Metamorfosis, dictado en la S.A.D.E. por Beatriz Isoldi. Su producción literaria comprende poesía, cuento y novela. Ha publicado artículos y columnas en la Revista Uno Mismo, el Diario La Prensa, el periódico de zona norte “El Vigía”, y la Revista "Buenos Hábitos".



En el 2004 publicó su primer libro de cuentos para adultos, “Recursos de Amparo”, cuyo hilo conductor es la resiliencia, es decir, la capacidad del hombre de convertir el sufrimiento y las vivencias traumáticas en experiencias transformadoras, que lo lleven a la integración interior y a una real intimidad emocional con el Otro.





Desde 2002 a 2005 condujo el programa de radio “Darnos Cuenta.” transmitido por F.M. 105.1 Radio San Cayetano, dependiente del Arzobispado de San Isidro.



En la actualidad Marcela de Laferrère practica la meditación Mahamudra del budismo Vajrayana, ha finalizado la redacción de una novela y prepara otro libro de cuentos.

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jueves, 15 de noviembre de 2007

Fragmento de la novela Las Redentoras.

Querido Julián, este manuscrito que te incluyo, inconcluso me da la impresión, fue el que encontré en un cajón del escritorio de Beto, una vez que la policía me autorizó a retirar sus cosas de la pensión। Verás que la fecha coincide con las últimas apariciones de tu hermano. Habla de una mujer que te mencioné antes, una adolescente bastante extraña que conoció en el bar donde él trabaja de mozo, y que lo tenía muy enganchado. Admito que el texto no es muy tranquilizador. Pinta situaciones un tanto peculiares, y las intenciones de esta chica, por más chica que sea, no quedan del todo claras, pero deja algunas pistas que al menos me dan una idea de por dónde empezar a buscar.

Te cuento que no fue fácil hacerme de esas hojas, porque al principio me decían que por más que fueras el hermano, estuvieras en Europa y yo fuera tu mejor amigo, tu nota de autorización no era suficiente, y que la tenías que certificar ante escribano; pero viste cómo es el asunto acá, así que finalmente todo se arregló.
El dueño de la pensión estuvo presente cuando rompieron la puerta para entrar, y me contó que vio cómo uno de los policías se robaba una navaja y una medalla de adentro de una caja. Me lo contaba compungido, porque no se animó a decir nada. Yo le dije que estaba todo bien, suponiendo que habrías hecho lo mismo. Vaya uno a saber cuántas cosas más faltan. El pobre desconfió de la ausencia de Beto como a la semana de no verlo entrar ni salir. Hizo la denuncia y los canas fueron al bar. El dueño es un gallego macanudo que lo quiere mucho a Beto, y resultó que él también había hecho la denuncia en la comisaría que le corresponde, pero parece que no le habían dado demasiada importancia al tema porque ni se movieron. Los de la 36 fueron los que te avisaron a vos hace dos meses, y el resto ya lo sabés. Yo por mi parte paso a relatarte mis peripecias y averiguaciones, y ya verás cómo se vinculan con el manuscrito de Beto.
Lo primero que hice fue ir a la facultad para ver si allí sabían algo, si había ido o alguien lo había visto. Nada. Recién hace una semana, después de leer el manuscrito, decidí pasar por La Boca a conversar más con el gallego. No me quedaba claro cuánto había de ficción y cuánto de real en el relato. Los tiempos tampoco me cerraban. Parecía escrito años atrás, y sin embargo, confirmé que Beto empezó a cursar las materias que menciona en abril. Me resultaba evidente que si esa chica existía, tu hermano la veía mejorada por el metejón que se había agarrado, y yo quería una versión más objetiva; averiguar si podía tener algo que ver con la desaparición.
La descripción que recibí coincidió demasiado con la imagen que me había quedado de la lectura. Efectivamente había existido, pero un dato que sí me resultó interesante fue que ella tampoco apareció más por el bar después de la desaparición de Beto. El gallego mencionó a una tal Regina, una negra brasilera que según él, tira las cartas y vive a dos cuadras del boliche, en una casa que me describió bien. Había estado charlando con la chica más de una vez, y hasta las había visto mirando las cartas sobre la mesa. Eso al menos me da un cabo suelto de donde tirar para seguir moviéndome, porque aquél llevaba una vida muy tranquila y ya no queda demasiado más para indagar. Te sigo informando no bien vayan apareciendo datos.
Tu amigo el detective,
Arturo.